En el surf, no todas las olas son iguales ni ofrecen las mismas oportunidades. A veces, una ola que parece prometedora desde lejos termina cerrándose de forma abrupta, dejando al surfista sin opción de recorrerla. Este fenómeno es conocido como close out, uno de los términos más comunes y temidos en el lenguaje del surf.
Un close out ocurre cuando la ola rompe simultáneamente en toda su extensión, en lugar de hacerlo de forma progresiva hacia un lado. Esto impide que el surfista tenga una pared para deslizarse y realizar maniobras, ya que la ola se convierte rápidamente en espuma sin recorrido. Este tipo de rompiente suele ser difícil de surfear y, en algunos casos, peligroso, sobre todo si la ola es grande o rompe en zonas poco profundas.
En este artículo exploraremos en profundidad qué es exactamente un close out, por qué se produce, cómo identificarlo antes de remar una ola y qué técnicas pueden ayudar a evitarlo o a reaccionar de forma segura. Por otro lado, analizaremos qué condiciones del mar lo favorecen y cómo elegir los spots adecuados para minimizar su impacto.
¿Qué es un close out y por qué sucede?

El término close out se refiere a una ola que rompe de manera uniforme a lo largo de toda su línea, sin dejar espacio para deslizarse lateralmente. En lugar de abrirse hacia la derecha o la izquierda, la ola se desploma completamente, convirtiéndose en una pared de espuma que cierra cualquier posibilidad de maniobra. Este tipo de rompiente es muy frustrante para el surfista porque, aunque la ola tenga tamaño y potencia, no ofrece un recorrido funcional.
Los close outs se producen por diferentes razones, siendo una de las principales es la forma del fondo marino. En playas con fondos planos y sin canales definidos, las olas tienden a romper todas al mismo tiempo. Lo mismo ocurre cuando el swell llega de forma perpendicular a la costa, ya que la energía del mar se distribuye de manera uniforme, provocando que la ola no tenga una dirección clara para romper. Esto suele ser más común en ciertos beach breaks sin picos definidos.
Otros factores que influyen en la aparición de close outs son el exceso de tamaño del swell y las condiciones de marea. En mareas muy bajas, la ola puede encontrar una pared abrupta y romper en seco. En mareas altas, puede cerrarse rápidamente por falta de fondo. Además, el viento onshore o cruzado también puede afectar negativamente la forma de la ola.
¿Cómo identificar un close out antes de remar?
Evitar un close out comienza con una buena lectura del mar desde la orilla. Observar cómo rompen las series de olas antes de entrar al agua es fundamental para anticiparse. Si se ve que la mayoría de las olas rompen de una sola vez, sin abrirse hacia ningún lado y convirtiéndose en espuma blanca en toda su extensión, probablemente se está frente a condiciones de close out. En cambio, si las olas se abren en una dirección definida, es una señal de que se puede surfear.
Otro aspecto a tener en cuenta es la presencia de picos definidos. En playas donde se forman múltiples picos que rompen hacia un lado, es más probable encuentrar una ola surfeable. En cambio, en lugares con líneas de ola muy rectas o sin variación en el fondo, los close outs serán más comunes. También es útil observar a otros surfistas, ya que, si la mayoría cae al hacer el take off o apenas logra avanzar antes de quedar atrapado, es señal clara de que las olas están cerrando. La dirección y el ángulo del swell son otras claves para detectar posibles close outs. Si el swell llega perpendicular a la costa, las olas tienen más probabilidad de cerrarse. En cambio, cuando el swell entra en ángulo, permite que la ola rompa de forma lateral y progresiva.
¿Qué hacer frene a un close out?

A veces, pese a una buena lectura del mar, es posible encontrarse atrapado en un close out inesperado. En ese momento, la reacción correcta marca la diferencia. Lo primero es mantener la calma y no intentar maniobras forzadas. Si ya se está bajando la ola y se ve que se va a cerrar, es mejor preparar una salida limpia hacia arriba, evitando ser atrapado por el labio. Saltar controladamente con la tabla o realizar una caída hacia la espuma puede prevenir lesiones.
En otros casos, se puede intentar acelerar al máximo desde el take off, buscando ganar la pared lateral antes de que la ola cierre por completo. Esta estrategia solo funciona si hay una pequeña apertura en el ángulo de la ola, requiriendo reflejos rápidos y buena técnica. Si no hay margen de escape, es mejor asumir que la ola está perdida y prepararse para el impacto, manteniendo el cuerpo compacto y protegiendo la cabeza al caer.
Además, si la sesión está llena de close outs, se debe considerar cambiar de spot o esperar a que cambie la marea. No todas las playas responden igual a cada swell o viento, y, a veces moverse unos metros puede hacer una gran diferencia. Si se está aprendiendo, se deben evitar días de close out, ya que no solo limitan el progreso, sino que aumentan el riesgo de caídas duras.
